Tommy Wood, neurocientífico: “El método de las 3S ayuda a mantenerse activo, incluso después de los 65 años”

La falta de estímulos, como el aprendizaje activo y la interacción social, tiene consecuencias en la salud general a lo largo del tiempo. A esto se suma la falta crónica de horas de sueño que padece la sociedad moderna y el desafío de una dieta sana. El neurocientífico Tommy Wood realizó múltiples estudios sobre la convivencia de estos factores y remarcó la importancia de aplicar tres recomendaciones diarias.
“Cuando me preguntan quién soy y a qué me dedico, suelo decir algo así como: neurocientífico, entrenador de alto rendimiento y un genio de la informática“, define con humor el Dr. Wood en la biografía de su sitio web.
Actualmente trabaja como profesor asociado de Pediatría y Neurociencia en la Universidad de Washington, donde las investigaciones de su laboratorio se centra en el tratamiento de diversas lesiones cerebrales y la confluencia de elementos que pueden afectar la función cognitiva a largo plazo y el riesgo de demencia.
El Dr. Tommy Wood, exponente de la neurociencia en el Reino Unido. Foto: www.drtommywood.comAdemás de su trabajo académico, el neurocientífico británico fue consultor de rendimiento para atletas profesionales, incluyendo pilotos de Fórmula 1, durante más de una década, brindando asesoramiento en estrategias de sueño, nutrición y rendimiento cognitivo.
Entrenar el cuerpo y “mover” el cerebro
“Lo que creíamos saber sobre el cerebro adulto, que supuestamente es fijo y que inevitablemente se deteriora con el tiempo, es con casi toda seguridad, erróneo”, asegura Wood.
“La buena noticia es que si cambiamos nuestra forma de pensar sobre nuestro cerebro y lo que esperamos de él, somos capaces de mucho más de lo que habíamos imaginado”, proyecta en la introducción de su libro.
“The Stimulated Mind: Future-Proof Your Brain from Dementia and Stay Sharp at Any Age“, que en español se conoce como “Mente Estimulada“, escrito por Wood, propone el “método 3S” para mejorar la plasticidad cerebral y el estilo de vida general.
La “neuroplasticidad”, la capacidad del cerebro humano de cambiar, reinventarse y aprender, suele generar debates y se estudia de forma constante en el ámbito de la neurociencia.
Gracias a las nuevas tecnologías, ahora se sabe que aunque esta capacidad tiene su máximo esplendor en la infancia, nunca desaparece. “Adaptarse al entorno y a las experiencias permite el crecimiento de nuevas neuronas, según lo que experimentamos y cómo lo afrontamos, desarrollamos o potenciamos algunas habilidades cognitivas y reducimos otras”, indica Wood.
En su tiempo libre el neurocientífico levanta pesas y asegura que los músculos no son lo único que debemos entrenar. “Hay que ‘mover’ el cerebro, motivarlo, para que permanezca nutrido, joven y capaz de regenerarse”, detalla.
Para lograrlo, propone el método 3S: Stimulation, Sleep and Supply or Support, que se traduce en: Estimulación, Sueño y Suministro o Apoyo. “Las 3S no son un descubrimiento de los neurocientíficos, sino factores de los que la ciencia lleva mucho tiempo hablando”, aclara.
La primera “S” invita a descubrir estímulos sanos que tengan efectos positivos en la salud, la segunda “S” se centra en el sueño y la importancia de la calidad del descanso, y la tercera “S” refiere a un correcto suministro de nutrientes en la dieta diaria.
Los malos hábitos de sueño, un factor a considerar para mejorar la salud. Foto Shutterstock.“El método de las 3S ayuda a mantenerse activo incluso después de los 65 años; tenemos mucho más al alcance de lo que pensamos la posibilidad de tener una mente ágil incluso hasta los 80 años o más”, sostiene.
La primera recomendación del neurocientífico es que hay que quitarse los preconceptos de la mente asociados al avance de la edad y permitirse cuestionarlos. “Suponer que no hay nada que hacer contra el paso del tiempo es parte del problema”, indica.
El principal punto a considerar es que el cerebro también “se aburre” y pide estímulos que lo emocionen o apasionen. “Leer solo porque tenés que hacerlo, porque dicen que hace bien, no va a dejar huella ni va a generar conexiones en tu cerebro”, enfatiza el Dr. Wood.
Como en casi todo lo que emprendemos en la vida, hacerlo por inercia o por obligación no tiene el mismo efecto. Cuando la convicción y la curiosidad genuina están presentes, pueden hacer la diferencia.
Leer suele ser una de las recomendaciones para mantener la agudeza mental. Foto ilustrativa: Pexels.“Importa muchísimo la reserva cognitiva que construimos a través de la capacidad de crear nuevas conexiones cerebrales, nuevas sinapsis, nuevas redes de neuronas para realizar nuestro patrimonio de conocimientos“, indica.
Otro de los estímulos que aconseja, con múltiples beneficios probados, es el el ejercicio físico, junto con las interacciones sociales y la prevención de los factores de riesgo cardiovasculares y metabólicos.
El optimismo, el humor y la generosidad: valores protectores de la mente
“Un cerebro que mejora con la edad no es el resultado de pastillas costosas, descubrimientos lejanos ni optimizaciones estrictas del estilo de vida, sino de acciones que están bajo nuestro control: alimentación, sueño, actividad física, conexión social y tolerancia al estrés, todos factores modificables”, asegura Wood.
Aclaró que es consciente de que hay algunos factores críticos a los que todos estamos expuestos diariamente, como la contaminación atmosférica y los determinantes socioeconómicos, que pueden desembocar en malestar habitacional y laboral y menor acceso a la asistencia sanitaria.
“Asistir a controles médicos para controlar la aparición de las principales enfermedades características de la edad avanzada es importantísimo; por ejemplo, cuidar el oído, porque es uno de los elementos que más inciden en el riesgo de demencia y aumenta el aislamiento social”, detalla Wood.
“Cuando dejamos de hacer las cosas que nos mantienen ‘afilados’, dejamos de aprender, dejamos de desafiarnos a nosotros mismos y dejamos de comprometernos, y ahí empezamos a caer en el aislamiento social, el colesterol alto, el déficit visual, una cadena de efectos”, indica.
Junto a un grupo de colegas, Woods formó parte de un estudio longitudinal de Seattle que siguió la función cognitiva del mismo grupo de pacientes cada siete años durante décadas.
El aislamiento social tiene efectos negativos en la salud. Foto Shutterstock.“Lo que encontramos nos sorprendió a todos: la mayoría de la gente mantuvo la función cognitiva desde sus 50 hasta los 80. No es lo que esperábamos”, reconoció.
Los resultados de esa investigación sugieren que las elecciones normales que hacemos sobre cómo usamos nuestra mente cada día, todo ese conjunto de decisiones que conforma lo que luego llamamos “vida cotidiana”, resultan claves porque permanecen estáticas en el tiempo y generar patrones que naturalizamos.
Las pequeñas modificaciones en la rutina podrían generar beneficios para alcanzar la “longevidad cognitiva”. También detectaron que el optimismo, el humor y la generosidad funcionan como disposiciones “protectoras” de la mente, actúan como escudos neurobiológicos que reducen el estrés, regulan el sistema inmunitario y fomentan la resiliencia.
El neurocientífico británico invita a reflexionar y a investigaciones futuras sobre el impacto del uso de los dispositivos inteligentes en la vida cotidiana y la llegada de la Inteligencia Artificial. “Habrá que ver si estamos usando la IA para expandir o para atrofiar el cerebro”, cuestionó Wood.
Fuente: www.clarin.com



